Lampropeltis getula californiae

La especie y su introducción

 

 Especie, hábitats y diversidad biológica

La culebra real de California es un colúbrido de tamaño medio, en torno a los 120 centímetros, pudiendo alcanzar los 180 centímetros, como máximo. Es originaria de Estados Unidos y norte de México, por donde se extiende desde una costa a la otra. La subespecie aparecida en Gran Canaria, es la que se extiende por la franja más occidental del subcontinente, desde Baja California hasta Oregón, y del sur de Utah hasta el oeste de Arizona.

 

 

Su hábitat es bastante amplio: afloramientos rocosos, prados y praderas, bosques y zonas forestales, áreas semi-desérticas, lugares húmedos como pantanos, lechos de ríos, e incluso llegando a encontrarse en zonas suburbanas. Su rango de altitud oscila entre los 0 y 1800 metros, encontrándose principalmente por debajo de los 900 metros.

La dieta de esta especie es bastante variada, donde se incluye roedores y pequeños mamíferos, aves, reptiles, anfibios e incluso huevos. Detectan las presas mediante la percepción del movimiento y el olfato, buscándolas a lo largo del terreno, bajo piedras y entre arbustos. Por lo general, capturan y tragan a sus presas vivas, mediante dos formas: presionando a sus víctimas contra rocas o paredes de la madriguera para inmovilizarlas, o bien por constricción enrollándose alrededor de sus presas, asfixiándolas y provocándoles la muerte.

La especie en cuestión es ovípara, normalmente la puesta oscila entre los 3 y 24 huevos,  después de una gestación que comprende desde los 45 á 65 días post-cópula. La madurez sexual la alcanzan a los 2 años.

La culebra real de California se encuentra entre las serpientes más comunes en América del Norte, y muy populares para los aficionados a la terrariofilia. Son animales generalmente tímidos, dóciles, no venenosos, adquiriendo un tamaño muy idóneo y cómodo para su manipulación. En lo referente a su coloración, puede tener diferentes patrones de coloración, alternándose bandeados de coloración transversal o longitudinal. En estado natural, el patrón de coloración es negro con bandas blancas o color crema. En realidad, hay más de 70 patrones recurrentes y combinaciones de colores, y dentro de estos patrones, a su vez son muy variables.

En Gran Canaria, en la zona núcleo principal en La Solana (Telde)/ San Roque (Valsequillo), el patrón mayoritario es el albino lineal, consecuencia de los primeros ejemplares naturalizados procedentes de aficionados locales a los reptiles. en cambio en el núcleo secundario en Gáldar, el patrón mayoritario es el normal lineal.

La introducción en la naturaleza de la isla fue antropogénica, liberándose algunos ejemplares, y gracias a la gran capacidad de adaptación y colonización de la especie, junto al hecho, de que no existen depredadores naturales en el ecosistema insular, propiciaron que la introducción se convirtiese en una población estable y reproductiva.

 

Conservación, biodiversidad problemas y amenazas

Los primeros indicios de presencia de la especie se remontan al año 1998, si bien, la naturalización de la población en la isla no es constatada hasta el año 2004. Para entonces ya existía una población estable en el núcleo de La Solana/San Roque, por lo que es de suponer que su introducción se produjo años atrás.

En el año 2010, las necropsias realizadas señalaban que la dieta se basaba en un 94% de reptiles, un 3% de pequeños mamíferos y un 3% de pequeñas aves. En el caso de los reptiles, Gallotia stehlini (lagarto de Gran Canaria) aparecía en el 51% de los casos estudiados, Chalcides sexlineatus (lisa) en un 30% y Tarentola boetgeri (perenquén) en el 13%.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por otro lado, la determinación del índice de grasa corporal de los ejemplares analizados, ha permitido conocer el estado nutricional de los individuos a lo largo del año. Los datos obtenidos muestran que los ejemplares mantienen un porcentaje de grasa corporal similar a lo largo del año (porcentaje medio del 7,12% del peso total del individuo), sin que existan diferencias significativas entre sexos. Todo ello, nos indica que los ejemplares presentan un estado fisiológico aceptable y que no tienen problemas para conseguir alimento en ninguna época del año. Lo expuesto anteriormente, unido al éxito reproductor constatado en los años 2009 y 2010, en los que se ha encontrado un alto porcentaje de hembras con huevos (25% en 2009 y 85% en 2010) y un alto número de huevos promedio (16,8), nos hace suponer que la expansión de la culebra tendrá como impacto la reducción y posible desaparición de los reptiles en los núcleos con mayor densidad de población.

Dada la capacidad de adaptación y aclimatación de la especie, así como su amplio espectro alimenticio, el proceso de expansión al resto de la isla es más que probable, lo cual puede representar una grave amenaza para otras especies en un estado de conservación más preocupante.

Además del impacto que supone la depredación directa sobre la fauna nativa, no podemos olvidar otros problemas ecológicos derivados de la introducción de una especie exótica de estas características, como pueden ser los casos de competencia trófica o espacial con la fauna autóctona.

 

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